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Ahora

Un poquito de historia

Desde finales del siglo pasado (¡a que suena como si fuera hace mucho!) trabajé en los más distintos ámbitos laborales. Desde distribuidores de productos químicos hasta empresas de software, pasando por cargos en el gobierno y organizaciones no gubernamentales… En todos esos empleos, como si estuviera predestinado, terminé como responsable de la creación, diseño, mantenimiento y difusión de sus sitios web. Es muy curioso, sobretodo si se toma en cuenta que nunca fui contratado expresamente para esa responsabilidad.

Hace cinco años, decidí sincerarme (¡La crisis de los cincuenta!). Entonces monté mi propio sitio web y me convertí en trabajador independiente (me hice “autónomo” como dirían los españoles). Cómo cabe esperar, la transición no fue fácil. Pero conseguí algunos clientes y ocupé mi tiempo laboral con ellos. En el camino descubrí que mi propio sitio web era una vergüenza. No le había dedicado nada de tiempo y, por supuesto, no me ayudaba a captar nuevos clientes.

Pensé entonces en mejorarlo con información de calidad. Pero descubrí, con horror, que la experiencia que tenía no siempre era útil. Cuando trabajas con las páginas web de otros, tu no tomas las decisiones finales. Las toman sus propietarios. Así que, cuando un proyecto triunfa o fracasa, hay un montón de elementos sobre los cuales no tienes control ni estás autorizado a difundirlos.

Entonces tomé la decisión de montar un conjunto de sitios propios con diferentes esquemas de monetización y dirigidos a diferentes nichos. El resultado me sigue sorprendiendo. Y esta es la tarea en la cual andamos ahora: estamos organizando toda esa información y compartiéndola en Tu Bitácora Digital.

¿Y cómo lo voy a hacer?

Quiero preparar mis artículos tomando en consideración los siguientes elementos:

Primero… Desmitificar, el asunto de los ingresos pasivos

Libertad para trabajar desde cualquier sitio

Ahora, que se encuentra de moda hablar de ingresos pasivos, me resulta obvio que mi experiencia hasta este momento se puede clasificar de muchas formas… pero pasiva ¡jamás! :-D

Durante 2018 y 2019, monté algunos blogs que moneticé con afiliación, ventas de productos físicos y digitales, venta de servicios y publicidad. Con alguna excepción, esos blog tuvieron éxito. Unos más que otros, pero funcionaron. En realidad, no estaba descubriendo el agua tibia. Ya tenía la experiencia previa con innumerables clientes. Lo que nunca pude reproducir fue la idea de los ingresos pasivos. Todos los sitios web, sobretodo los que tienen más éxito, requieren mucha atención. Hoy es un problema técnico, mañana Google cambia el algoritmo, un día después hay que incluir una nota legal y así sucesivamente.

Lo que si parece más sencillo de alcanzar es la idea de trabajar desde donde uno quiera hacerlo (aunque aclaro que a mi edad, nada reemplaza la comodidad de un buen escritorio, una temperatura confortable, una pantalla gigante y, sobretodo, una buena silla. Además, eso de llevarme el trabajo a donde voy no me parece nada atractivo. Imagínense estar en una playa paradisíaca en el Caribe tratando de conseguir internet :-D).

Me gustaría aclarar que yo no afirmo que se pueda o no obtener ingresos pasivos, solo que yo no lo he logrado (Aquí, entre nos, lo que me urge son los ingresos, no lo pasivo).

Segundo… dirigirnos a un público que nos entienda

Viejas y nuevas tecnologías juntas.

No quiero decir que se trate de un público que aplauda todo lo que hacemos, pero si que nos comprenda. Cuando uno se encuentra a un paso de la tercera edad, hay un montón de cosas en la cuales no cree. Tenemos nuestros propios prejuicios y, a la vez, somos víctimas de ellos.

Entre los prejuicios de muchos cincuentones, como yo, está mirar con recelo la idea de considerar una carrera como autónomo. Muchos vemos una mejor opción en un buen empleo. Pero la realidad económica es cruda y no deja mucho margen de maniobra. Sobretodo a nuestra edad. Así, que si nos toca emprender, la mejor opción es hacerlo con entusiasmo por una razón simple: en los proyectos web la calidad de la información que se pueda ofrecer y la experiencia son insustituibles. Y nosotros la tenemos de sobra.

Otro prejuicio (esta vez no nuestro sino de los demás), es creer que los que nacimos antes de 1970 no somos capaces de manejar las herramientas informáticas modernas. La verdad es que los milenials han tenido toda su vida internet porque nosotros lo creamos ;-). A ver, que lo de emocionarme mas con los nietos que con Facebook o con Twitter, no significa que no comprenda la importancia que esas herramientas tienen para los negocios digitales (¡Qué vamos! Tampoco hacen magia).

Tercero… aclarar lo que se necesita

Planificar para poder tener éxito.

Mi última apuesta es hablar claramente con mis lectores sobre el tema de los riesgos involucrados. Los negocios digitales, antes que digitales son negocios. Y, en general, los negocios requieren planificación e inversión si se desea aumentar las posibilidades de éxito. He conocido casos de personas que levantaron un negocio magnífico a punta de trabajo duro nada mas. Pero creo que esa es la excepción.

Los negocios digitales requieren alojamiento, dominios, diseños web atractivos y plugins que hacen que el sitio funcione adecuadamente, entre otras cosas. Y también se necesitan clientes, que aunque unas veces se consiguen con recomendaciones o por pura suerte, cuando se trata de crecer hay que contratar publicidad y usar SEO. Todas estas cosas requieren recursos económicos.

También se necesita planificar adecuadamente y validar las ideas de negocio. No se trata de disponer de un montón de recursos sino de usarlos en el momento apropiado y en una idea de negocio previamente validada en el mercado.

Todo esto no se construye en una semana. Hoy, como hace 20, 50 o 100 años, hay que huir de los vende humo. Es cierto que los negocios digitales pueden requerir una inversión inicial (en tiempo y dinero) menor que otros negocios, pero si uno quiere asegurar su éxito tiene que hacer un esfuerzo enorme como ha sido desde los tiempos medievales cuando nació el capitalismo.

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